Endocrinología

Endocrinología y Nutrición

¿Qué es un Endocrinólogo?

Un endocrinólogo es un médico especializado en las enfermedades de las hormonas, del metabolismo y en los problemas nutricionales.

Su médico principal le refiere a un endocrinólogo cuando usted tiene un problema en el sistema endocrino (Ej. hipotiroidismo, etc.), alguna alteración del metabolismo (Ej. diabetes, osteoporosis, hipertensión, etc) o algún problema nutricional (Ej. obesidad, desnutrición, etc.)

Además de su tarea asistencial, los endocrinólogos también realizan investigaciones para comprender el funcionamiento del cuerpo humano y para entender mejor las enfermedades que le afectan, además de buscar nuevos tratamientos. A base de las investigaciones, los endocrinólogos desarrollan nuevos medicamentos y tratamientos para los problemas hormonales, metabólicos y nutricionales. Por último, los médicos especialistas en Endocrinología y Nutrición colaboran en la formación de otros médicos y colectivos sanitarios.

¿Qué enfermedades tratan los endocrinólogos?

Los endocrinólogos han sido entrenados para diagnosticar y tratar diferentes problemas, entre ellos:

  • Metabólicos:
    • Diabetes
    • Elevación de colesterol y triglicéridos
    • Hipertensión arterial
    • Osteoporosis
    • Elevación de ácido úrico
  • Hormonales y glandulares:
    • Enfermedades de la tiroides
    • Infertilidad
    • Ovario poliquístico
    • Baja estatura
    • Cáncer de las glándulas
    • Alteraciones de glándulas de secreción interna (hipófisis, páncreas, suprarrenales, gonadas)
  • Nutricionales:
    • Obesidad / sobrepeso
    • Desnutrición
    • Trastornos de la conducta alimentaria
    • Soporte nutricional en situaciones de enfermedad (Ej. cirugía, cáncer, diabetes, problemas de colesterol y triglicéridos, etc.)
    • Intolerancias alimentarias
    • Soporte nutricional en cirugía bariátrica

La diabetes, la obesidad y la “diabesidad”

La relación entre la obesidad, especialmente si el exceso de grasa se localiza en el abdomen, y la diabetes es tan intensa que muchos investigadores y clínicos comienzan ya a hablar de la ‘diabesidad’ como situación mixta en la que la reducción de peso es tan relevante como el propio tratamiento de las cifras elevadas de glucosa en sangre.

Gracias al estudio Di@bet.es, sabemos que la prevalencia de estos trastornos en España es muy elevada. El 13,8 % de la población adulta española tiene diabetes, y lo más alarmante, es que la mitad de estas personas no lo saben.

La diabetes es uno de los problemas médicos crónicos de mayor relevancia por su frecuencia y sus posibles complicaciones, en el caso de no recibir la atención adecuada. Si algo es hoy claro, es que el tratamiento integral de la diabetes y de los factores de riesgo para el corazón y los vasos es la mejor opción que se puede y se debe ofrecer.

Se recomienda acudir a un profesional que le ofrezca atención médica personalizada para seguir el tratamiento más adecuado en su caso, que le permita prevenir posibles complicaciones (infarto de miocardio, ictus, ceguera, artrosis, apnea del sueño…).

¿Cómo puedo perder peso?

El sobrepeso y la obesidad son una de las epidemias que azotan a la sociedad occidental, debido a un estilo de vida progresivamente menos saludable.

Algunas de las causas de la falta de éxito en su tratamiento son la dificultad para cambiar de hábitos, las dietas imposibles de seguir en el día a día, la sensación de fracaso con intentos de reducción de peso previo, la falta de motivación por parte de algunos profesionales sanitarios o un abordaje basado en la recriminación al paciente.

El tratamiento dietético debe constituir el pilar básico y obligatorio, independientemente de otras decisiones terapéuticas adicionales.

Existen muchos tipos de dietas. Destacamos la dieta hipocalórica basada en patrón mediterráneo, dietas de muy bajo contenido calórico y las dietas milagro.

Dietas hipocalóricas equilibradas: Basadas en el patrón alimentario de tipo mediterráneo (1000-2000 kcal al día, según las características del paciente). Seguir un patrón de dieta mediterráneo es muy recomendable ya que, además de proporcionarnos una dieta apetitosa y adaptada a nuestras costumbres, nos ayuda a perder peso (si se eligen bien las cantidades de alimentos) y a mantenernos sanos previniendo el desarrollo de numerosas enfermedades crónicas típicas de nuestro tiempo (como la diabetes, enfermedades cardiovasculares o algunos tipos de cáncer).

Dietas de muy bajo contenido calórico (600-800 kcal/día). Son dietas con base científica que se basan en un aporte calórico muy bajo asegurando un correcto aporte proteico, de ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Se suele recurrir a preparados farmacéuticos formulados específicamente para este tipo de dietas. Suelen aportar entre 1 y 1,5 g de proteínas de alto valor biológico por kilogramo de peso saludable. Estas dietas producen pérdidas de peso a corto plazo superiores a las dietas hipocalóricas convencionales, así como mejoras en los niveles de glucosa, colesterol y presión arterial, entre otros. El resultado suele ser bastante satisfactorio. Precisan un seguimiento médico estrecho, con analíticas de sangre periódicas y aporte de vitaminas y minerales para prevenir deficiencias.

Dietas pintorescas o dietas milagro. No existen fórmulas mágicas para perder peso. Cada año se multiplica la publicidad de las dietas llamadas “milagro”, que tienen un denominador común: siembran ilusiones y recogen decepciones. En general, carecen de base científica. Los pacientes buscan en ellas una mayor pérdida de peso, en el menor tiempo posible y con un mínimo esfuerzo, ignorando los posibles riesgos que puedan sufrir en su salud (como falta de nutrientes esenciales o la probabilidad de sufrir el fenómeno conocido como efecto yo-yo, y que consiste en que al abandonar el régimen lo habitual es engordar más kilos de los que se han conseguido perder). Entre ellas destacan desde el ayuno total a dietas como la de la piña, la de Hollywood, la del pomelo,…, en fin, un sinfín de métodos en los que existe un derroche de imaginación, pero que sólo sirven para añadir en los pacientes fracasos a sus múltiples intentos de perder peso. Totalmente desaconsejables.

En el abordaje de la pérdida de peso, lejos de dietas milagro, se recomienda estudiar de forma pormenorizada y con la ayuda de una libreta en la que el paciente registra su actividad diaria, el tipo de vida de éste y la relación que tiene con la alimentación. Esto nos permite reconducir situaciones mejorables, orientar y realizar un seguimiento apropiado a cada caso y de una forma integral que responde a los distintos hábitos. Se le ayudará a diseñar y a mantener un programa integral de modificación de hábitos para conseguir un peso más saludable.

Es necesario calcular sus necesidades nutricionales y su peso ideal teniendo en cuenta variables como peso, altura, sexo, edad, condición física y nivel de actividad diario. Los objetivos serán siempre acordados entre el profesional y el paciente.

Alteraciones del comportamiento alimentario

Son, indiscutiblemente, uno de los problemas médicos que causa una mayor preocupación a quien la sufre y a su entorno. Se trata de alteraciones que pueden llegar a ser muy severas y que deben ser tratadas por equipos multidisciplinares experimentados. En este grupo se encuentra la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, el trastorno por atracón…

Alteraciones tiroideas

Tanto los problemas derivados del exceso o defecto de la función de la glándula tiroidea como la valoración, tratamiento y seguimiento de las alteraciones morfológicas (bocio, nódulos tiroideos, neoplasias) son situaciones que requieren atención por parte de un profesional especializado en Endocrinología.

Alteraciones de la reproducción

La anovulación, el exceso de vello, la diabetes del embarazo, la menopausia precoz y otras alteraciones de la salud de la mujer de origen hormonal precisan una atención especializada para garantizar un adecuado tratamiento.

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